Trabajar bajo estrés y presión.

       Durante el año o en la jornada laboral de 8 horas se producen picos de trabajo, donde te cuesta mantener el ritmo para realizar las tareas. Tienes la sensación de que no llegas hacer todo lo que te propones, es cuando en ese momento surgen los agobios y se presenta el estrés. Los nervios afloran, no te permiten seguir y si lo haces, es con dificultad, aparece la inseguridad, el mal humor se hace presente, entras en una espiral que no lleva a un buen final.
     Te voy a comentar las sensaciones por las que pasas cuando estas agobiado por la gran cantidad de trabajo. Momentos en los cuales es esencial mantener la calma. Como debes responder a situaciones críticas, tanto en tareas como tu relación con los compañeros.
     En todos los equipos de trabajo es complicado mantener el equilibrio en la designación de tareas a cada miembro, unos pueden tener más y otros menos. Alguno será más rápido y otro no tanto, al final esto influye en la estabilidad del grupo y su capacidad de superar momentos difíciles. Estos momentos se caracterizan por:
  • Nervios: aparecen cuando no se llega a los objetivos, no se consigue la productividad o la entrega en la fecha prevista. Antes de que salgan hay anticiparse a esos momentos y diseñar un sistema que permita su gestión y control.

 

  • Responsabilidad: en situaciones de mucho trabajo, la responsabilidad de cada acción es más relevante, hay que asumir los errores y llegar a un punto de unión para evitarlos. El líder de equipo debe asumir la responsabilidad total del conjunto para que sus trabajadores ganan en tranquilidad y así quitar de preocupaciones.

 

  • Seguridad en el trabajo: importante aspecto. En situaciones de agobio, con tal de llegar a realizar los trabajos pendientes, perdemos el sentido común en algún momento. Haces tareas poniendo en riesgo tu integridad física y corriendo riesgos que no llevan a nada, porque el único perjudicado serás tú. Por tanto, seguridad ante todo.

 

  • Trabajo en equipo: las relaciones durante momentos que se complican se tensan.“Si tu no haces esto yo no hago lo otro”,  “eso no es mi trabajo”, son frases que alguna vez has oído. Lo único que hacen es romper la unión del conjunto, es lo peor que puede pasar. Un equipo de trabajo que en momentos complicados no sabe apoyarse unos a otros, está condenado a fracasar. Sin embargo otro que sepa gestionar el trabajo bajo presión, saldrá más reforzado y unido.
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           En las empresas estas situaciones se repiten a menudo, por la presión que se ejerce sobre los trabajadores para llegar a completar los trabajos pendientes. Si no eres una gran multinacional y tu rendimiento depende del trabajo diario, no puedes bajar los brazos. Ante este panorama, saber actuar de un modo correcto influye, pero es más importante tener un sistema de actuación, no escrito, para superar el estrés y todo lo que perjudica a la plantilla. Cabe destacar que si los mandos están a la altura y tienen experiencia en la gestión de personal no será difícil conseguir los objetivos.

¿Que haces cuando un compañero vuelve de una baja?

  Recientemente he estado de baja, la vuelta ha sido difícil, porque no me encontraba al 100%, pero gracias a los compañeros, coordinadores y gente que trabaja conmigo ha sido más llevadero hacer mi trabajo. Han estado pendiente de mí en todo momento, he realizado las tareas a menor ritmo y en ningún momento he visto una mala cara o actitud negativa hacia la manera de hacerlo, todo lo contrario, han sido comprensibles, sin meterme prisa, en definitiva me han cuidado y han estado siempre a mi lado. No se ha resentido la unidad del equipo a pesar de no estar totalmente recuperado y eso es porque “mi gente” ha tapado las carencias que yo tenía en el desarrollo de tareas, manteniendo así la productividad.
    Incluso cuando fui a entregar el alta médica, el jefe de zona tuvo el detalle de salir a preguntar como estaba e interesarse por lo que me había pasado. Este pequeño gesto me hizo sentir arropado y, aunque aun no me encontraba del todo bien, ya esperaba regresar pronto para ayudar al equipo en todo lo que estuviera a mi alcance. Fué una clave importante que me impulsó a retomar el trabajo.
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   Sentirse apoyado por el grupo hace que la seguridad que tenías o habías perdido en tu trabajo se recupere más pronto, que la capacidad de gestionar momentos de estrés y agobio sea más clara. Cuando cuentas con el apoyo de tu equipo, aunque estes mermado físicamente, te esfuerzas por dar lo mejor e intentas participar en la medida que tu estado te lo permita.
  Es un refuerzo para tu estado anímico que el grupo esté detrás tuya, tu confianza va subiendo a medida que pasan lo dias, tu autoestima va ganando sobre la negatividad después de un parón por motivos físicos. Tus pensamientos nocivos se van perdiendo gracias a que de nuevo estás en la rutina laboral, en lo que ya conocías porque al salir de ese hábitat te encuentras perdido. Aunque hay personas que piensan que cuando estás de baja son como unas vacaciones, pero la verdad es todo lo contrario, una baja no son vacaciones, porque estas “jodido”, eso te debilita más tu estado físico y psicológico.
  Como resultado de la ayuda recibida cada dia me encuentro mejor, con más confianza y superando el susto. Poco a poco se me olvidan lo recuerdos amargos que me llevó a estar de baja. Confío plenamente en mis compañeros de trabajo, que gracias a ellos parece que nunca me fuí.
P.D: Si estas en una situación parecida o tienes un compañero que se ha reincorporado de la baja, no dudes en prestarle tu ayuda, lo agradecerá y se sentirá mejor, gracias.

Somos personas pero desconocidos…. entre nosotros

         Intento escribir este articulo con un mareo considerable por el vértigo que tengo, pero tengo que compartir los pensamientos que me vienen tras el susto que pase hace unos días. Te pongo en situación, venia de dar una vuelta con la bicicleta y empece a encontrarme mal, mareado y visión borrosa, tuve que parar como pude, apartándome en la acera para sentarme en un banco. Mi estado fue a peor, con vómitos y el mareo iba en aumento, gracias que vino la ambulancia y me llevaron a urgencias. Ya casi recuperado, el recuerdo que se me queda no es el mal momento que pase, sino la poca humanidad que tenemos (que alguna vez he tenido) cuando vemos a personas en mal estado.
       Mientras estaba agachado y apenas podía levantar la cabeza por el mareo, me daba cuenta que pasaba gente (personas) por mi lado sin apenas hacerme caso, tenia la bicicleta en la acera, iba con la ropa de ciclismo, en definitiva que se notaba que necesitaba ayuda, pues ni así. Pude intuir que pasaron tres personas corriendo, una mas paseando al perro y lo mas grave una mama y su carrito, que prefirieron bajar por la carretera antes de preguntar como estaba.
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    Entonces, llego a varias reflexiones: ¿que nos ha pasado?, ¿hemos perdido eso que nos caracteriza, “la humanidad”?, para que tantos canales para poder relacionarse, para que potenciar las relaciones entre los demás si cuando alguien necesita ayuda no la damos. Nos hemos vuelto tan egoístas que resulta extraño interesarse por el estado de los demás. Somos tan fríos que no queremos que nos afecte el malestar del otro.
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            Me quedé muy defraudado con estas personas, conmigo mismo, porque no me explico este comportamiento en una sociedad que se “vende” tan bien la ayuda, o esta bien visto prestar ayuda, pero eso si, cuando te vean, para compartir, demostrar, lo que se llama “postureo”, aparentar. Si después en una situación por la calle a un indigente, borracho o cualquier persona que lo necesite no se le hace caso, falta de concienciar.
      Tanta frivolidad nos envuelve que nos venda los ojos de la realidad, ¿tan de plástico parecemos?, somos humanos, personas, con emociones y sentimientos, ¿donde están?, supongo que muy al fondo de nuestro ser. Ser emocional es una debilidad, no creo, pero si lo perdemos que nos queda. Aunque no seamos conocidos, no te hayas visto ninguna vez, pero compartimos algo, todos tenemos algo en común  somos muchos, unos mejores otros no tanto, sino tenemos claro nuestras prioridades, mal planteamiento, vamos a sufrir cuando todo sea al revés.
           Esta situación puede describirse en cualquier aspecto y en las empresas se vive muy a menudo, un equipo unido, que se presta ayuda mutuamente superará los obstáculos con facilidad y saldrá reforzado. No querer estar el uno por encima del otro es una idea que tiene que interiorizarse, todos somos uno y cuando alguien necesite ayuda, se debe prestar, de cualquier modo, ya sea laboral o emocional.
           Si no hay apoyo de los unos con los otros mal vamos para superar las dificultades de esta vida, no debemos rendir cuentas, ni señalar si yo he dado y tu no. Sentirse arropado da la sensación de seguridad y confianza,  las cuales te empuja a hacer muchas cosas.
      Para concluir,  ya te comentado como me siento, más que un bajón físico es anímico y emocional, porque que te fallen las personas es duro, en mi caso fue un susto sin importancia, pero que pasa cuando la situación es más crítica, el resultado sino se presta la ayuda necesaria puede ser peor.

Maneras y formas de llamar la atención a un empleado….

      Casi seguro que alguna vez te han llamado la atención por tu trabajo, de algún modo es positivo que si no estás haciendo tus tareas bien es que te rectifiquen, para mejorar. Pero ¿lo han hecho como esperabas? ¿Te han echado la bronca delante de todos? ¿Te han puesto en evidencia delante de tus compañeros? ¿Los motivos por los que te llaman la atención no los entiendes? ¿No comprendes porque a ti y no a otro?. Esta serie de preguntas te planteas cuando has fallado y te llaman la atención. No me voy a centrar en cómo te sientes cuando fallas, pero si en las formas de darte el “toque”, hay muchas maneras de recriminar un comportamiento a un empleado y si son las adecuadas aceptaras esas rectificaciones y no te quedarás con mal sabor.

   Como jefe de equipo o líder, dar una bronca o avisar a un trabajador que lo está haciendo mal, no son situaciones fáciles, según el motivo, comprender al empleado y su comportamiento, hay que plantearlo de una forma u otra: si es por comportamiento debemos ser más “psicólogos” y si es por un fallo de realización de tareas o tipo trabajo, enfocarlo desde un procesamiento más “racional”.

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  Cuando una conducta no es la adecuada, hay que cambiarla, por el bien de los compañeros, es complicado explicar que comportamiento es el apropiado, pero lo que está claro es que al empleado debes tratarlo como persona, siempre pensando cómo te gustaría que te lo dijeran a ti. En este momento, sí que tienes que mostrar seriedad y transmitir ideas claras, con las rectificaciones oportunas, huye de los reproches, que te explique porqué actúa de esa manera y entre los dos llegar a un punto donde os entendéis. Pienso que echar una bronca desestabiliza al trabajador, a veces es inevitable, pero si puedes hazlo de manera sutil y con elegancia. El resultado es que al compañero le quede claro que va por el camino equivocado y cuáles son los pasos que dar para cambiar.

  Si la conversación es para reprochar un fallo, poner la atención sobre una equivocación, tener sentido común a la hora de transmitir el mensaje será clave. Si no sabes porque ha pasado, debes preguntar, que el trabajador de sus argumentos para hacerte una idea de la situación, porque ha ocurrido y a partir de ahí buscar alternativas para que no vuelva a pasar. Desde un nivel más global hasta el individual, hacer comprender la importancia de que el trabajo se haga correctamente y la responsabilidad de cada empleado con las tareas que realiza es vital para el funcionamiento correcto del equipo. En un tono dialogante, alternando los turnos de palabra, que no sea un monólogo por tu parte, sino estará deseando que acabes para marcharse y no habrá captado el mensaje. Apelando al sentido común, plantear los inconvenientes que provocan un error y las consecuencias.

    Visualizar el tipo de llamada de atención que vamos a llevar a cabo hará que no dudes, estás hablando con un compañero, no alguien ajeno, lo volverás a ver al día siguiente y trabajáis juntos, por ello mucho cuidado con lo que dices y cómo lo dices. Son situaciones tensas, hay que quitarles eso, sí darles importancia, pero los detalles son los que diferencian de cómo se captará el mensaje. Nunca te pongas a dar una bronca delante de los demás, si el fallo es individual, eso hace muy pequeño a la persona, que se siente menor. No chilles, mantén la educación y respeto mutuo. Al final el resultado que se busca es de sacar un compromiso de mejora y responsabilidad, sin alterar mucho las rutinas de trabajo.

  Que opinas de las maneras de hablar con un empleado para cambiar su comportamiento. Has pasado por esta situación ¿me la cuentas?.

Consecuencias de un agobio en el trabajo sin que todavía haya llegado…

      Si para realizar tu trabajo depende de la cantidad que te llega, estas en una cadena, hay picos de mucho trabajo y otros de no tanto, es decir, que no hay una continuidad, es difícil planificarse, pero si a esa complicación le añades tus posibles agobios, inseguridad y falta de soluciones para problemas u obstáculos que todavía no han llegado, se plantea una situación muy difícil. Después de diseñar un planning del día, te sirve de guía y como tal puedes modificar según momentos o circunstancias, adecuar para el mejor rendimiento del equipo de trabajo y equilibrar la realización de tareas.

    Tú como responsable de sección no puedes dudar, ni mostrar nervios, porque eso se contagia, es inevitable el estrés, pero no hagas más difícil la situación creando dudas sobre lo que todavía no ha pasado, situaciones no previstas. También es un error compartir ese malestar, no puedes estar trasladando esos nervios y falta de organización a las secciones que dependen de ti o que están a tu lado, en gente no preparada para estos puestos a la mínima complicación saltan los problemas. Vale que tengas que organizarte, pedir ayuda cuando hace falta, no antes, porque si no rompes la rutina de trabajo de los demás.

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     Esta actitud influye en tu equipo, creando confusión y agotamiento, porque no tienen su trabajo organizado, van de un lado a otro, dejando tareas por hacer y no acaban por terminar ninguna. Esto provoca en el trabajador una sensación de no saber dónde está ni lo que está haciendo, solo espera que sea la hora de acabar para irse. Y en un clima de estrés los comportamientos cambian sino se está preparado, infecta a otras secciones o partes de la organización, por tanto la productividad está comprometida.

     Si tienes las cualidades que un líder no debe tener, debes cambiarlas, serenidad, comprensión, diálogo son importantes. Contar con la opinión de tu equipo es clave, porque gracias al trabajo rutinario que hacen puedes optimizar en tiempo y eficiencia. Hacerles partícipes en cada área de trabajo que ellos son responsables, buscando mejoras en los procesos. Que tú seas el timón del barco pero ellos son la maquinaria.

      Con una capacidad resolutiva inmediata, los inconvenientes los superas, ideas claras y anticipación, todo en conjunto para que el rendimiento del equipo sea efectivo. Si no estás en tu mejor momento de ese dia minimiza las consecuencias, no aportes negatividad, no muestres estar perdido, apóyate en personal de tu confianza para salir adelante.

Como reaccionar ante el despido de un alto cargo….

      En las empresas cuando los números no cuadran se toman medidas, normalmente los recortes afectan al personal base, pero para cambiar la perspectivas y coger un nuevo camino, en busca de una mejora, se hacen cambios en la dirección  Prescindir de un alto cargo es una decisión delicada: porque no sabes como va a reaccionar tu personal, que rumbo va a tomar la empresa, que consecuencias puede tener. No tienes previsto la situación que se va a generar y por ello el “recambio” o sustituto de ese directivo no sabes como actuará. En resumen, que el despido de una persona de dirección puede afectar a la estabilidad de la empresa.
     El clima que se genera es de desconcierto, saltan los rumores, aumenta la confusión entre la plantilla y mas aun sino se recibe un información por parte de la empresa. Puedes pensar; si eso pasa en lo alto que nos puede pasar a nosotros. No es cómodo este tipo de situaciones, porque el miedo aparece, puedes perder tu puesto de trabajo y eso te afecta emocionalmente, provocando una bajada de rendimiento, menor productividad y falta de confianza.
     El trabajador ya de por si dentro de su zona cómoda se siente tranquilo, cuando la estabilidad o el equilibrio se pone en peligro es cuando aparecen las dudas sobre tu situación en primer lugar y después de la empresa. Te preocupas si las medidas que se han tomado seguirán en otros departamentos, piensas que estas decisiones son el resultado de que la empresa no va demasiado bien, por supuesto confías en que todo sea para dar una nueva perspectiva.
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      El departamento que tiene un papel importante es el de comunicación, informar en todo momento a la plantilla y por supuesto con claridad es una tarea que determinara a largo plazo el clima laboral. Comunicaciones fuera de tiempo y mensajes confusos no ayudan mucho al estado anímico de los empleados. Si la comunicación interna es importante no menos la externa, transmitir a los proveedores, socios y afines a la empresa una posición de fortaleza y un mensaje de tranquilidad, explicando los motivos, las nuevas ideas que se tienen y los resultado que se esperan conseguir.
     Una vez que ha pasado la tormenta en los días previos a ese despido y con las informaciones transmitidas se vuelve a una calma tensa, porque no sabes que va a pasar, el barco esta sin capitán, el timón no tiene dueño, pero percibes que las cosas vuelven su sitio poco a poco. Tras buscar un recambio o sustituto al directivo se inicia una nueva etapa, que te contare en otro post, de como desde abajo se ven esos cambios de fichas.
     Para acabar, no es agradable que ningún trabajador pase por esos momento difíciles de sentirse desprotegido cuando un alto cargo es despedido, porque te inundas de pensamientos negativos, por ello la comunicación es esencial para acallar rumores, tranquilizar y despejar dudas.

Personas sin alma…..

    En el mundo de las organizaciones hay que renovarse continuamente, las empresas siempre quieren estar en primera linea. En esta tormenta de decisiones y toma de medidas surgen una serie de personajes que no ayudan al desarrollo empresarial, pero son perfiles creados por las propias empresas. Seguro que conoces a alguien que resulta ser una persona toxica para ti o tu entorno, o una persona desmotivada y negativa, o personas que venden humos prometiendo de todo, por supuesto personas poco preparadas que se creen dioses.
    Lo que no había visto hasta ahora es un perfil algo extraño de identificar, porque siempre he creído en la integridad de las personas, no creo que nadie se malo hasta que demuestre que lo es en base a hechos o acciones.Pero si que esta aflorando un tipo de personas que llamaría “personas sin alma”, me explico, porque este termino tiene mucho que decir desde donde se interprete, me refiero a personas que no les importa en ningún momento los demás, siempre hablando desde el punto de vista empresarial, es decir gente que hace daño a los compañeros con sus comentarios, acciones o decisiones, sin importarle el resultado, personas si se puede llamar sin conciencia, pero que están en ese puesto elegidos por la empresa.
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    La gente así esta a las ordenes de las altas esferas, no tiene ningún tipo de implicación emocional, aguanta de todo: broncas, cabreos, desplantes e incluso gritos, e incluso como puede ser faltas de respeto o educación ya seria inaguantable, por eso también me compadezco de ellos porque están en una posición muy difícil. Por eso su personalidad se ha forjado a base de golpes y le piden resultados aplicando las mismas tácticas y formas.
  Juegan mucho con la psicología inversa o dañina, buscan hacer sentir mal al otro de cualquier manera, en vez de ser un punto de apoyo para sus compañeros. Presionan hasta ahogar, piden explicaciones donde no las hay y justificaciones imposibles de entender, ah eso si, no les plantes cara porque sino te califican de protestón o rebelde. Creo que este tipo de personas la relación que mantienen con sus empleados no es bidirecciónal, es una dictadura en cubierta, al servicio de algún alto cargo. No existe ningún tipo de feedback con quien tiene relación y siempre lo que busca es salvarse uno mismo de las posibles responsabilidades. Se encuentran cómodos en climas laborales adversos, con tensión, estrés y dificultades, que es donde mas se dan a conocer. La empresas eligen a estas personas con dos objetivos claros: intentar que según que empleados cambien de actitud o por otro lado que abandonen la organización.
     Quiero pensar que en el fondo de su personalidad les afecta la manera con la que plantean su trabajo, porque sino que tipo de gente así puede tener familia e hijos. Así pues en algún momento se verán afectados y cuando llegan a la empresa solo interpretan un papel. Como poder intentar comprenderlos o llegar a tener una relación mas o menos buena, a través de la comprensión, entendimiento y nunca desistir, siendo fuertes en nuestras ideas, responsabilidades y creyendo siempre en desarrollar de la mejor manera nuestro trabajo. Es un camino largo y duro pero no rendirse. En cierta ocasión un jefe me dijo una frase de estas que se te queda “hasta el diamante mas duro a base de golpes de rompe”, sin comentarios.
    Quitar esa protección o armadura tras la que se esconde sera nuestra tarea, ver la persona que hay detrás mas que nuestro superior. Posición firme, fuerte y si llega el caso plantear la situación a otros altos cargos.
   De verdad hace falta un perfil de este tipo en las empresas, no seria mas fácil ser mas dialogante, ponerse en situación contraria, a partir de ahí buscar alternativas y solucionar problemas.