¿Asistir o no a las comidas de empresa?

      Estamos en días estresantes y con muchos compromisos, cenas y comidas familiares, quedadas con amigos, comidas de empresa, un sinfín de actos que al final agotan. Voy a centrarme en los últimos, cenas o comidas de empresa. Como te adelanté en una publicación anterior, ¿es conveniente ir a una comida de empresa? ¿aguantar al compañero que te hace la vida imposible todo el año? ¿permitirás las gracias de tu jefe cuando en un dia normal no se puede ni hablar con el? y el momento de la exaltación de la “amistad” ¿estás dispuesto a que te digan lo bueno que eres?. Son situaciones que se repiten en una reunión con los compañeros de trabajo, ¿hay que asistir o no a la comida de empresa? si lo haces debes estar dispuesto a padecer ciertas actitudes que en condiciones normales no harías y si no vas, puede que seas el comentario por haber huido de ese compromiso.
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    La fuerza para sobrellevar estas obligaciones es la actitud con la que te enfrentas, si vas dispuesto a pasárselo bien y no hacer caso de lo que digan lo harás, pero si antes de entrar ya estás mosqueado puede que acabes bastante mal al final del día.
    Tolerar ciertas situaciones en este día dicen mucho de ti, por el bien de los demas, asi el equipo no sufre desgaste a causa de la diferencias que tienes con algún compañero. No aproveches el día para decir cosas que no dirías en un día normal. Por tanto cumple con los compañeros y no generes malos rollo en un día para divertirse entre todos.
    Es complicado pasar el mal rato de la comida pero si lo haces de la mejor manera posible te servirá para resetear todo lo acumulado durante el año y empezar con energía renovada. Si por el contrario no guardas buenos recuerdos de esa reunion te seran un lastre durante un tiempo; comentarios, miradas, actitudes hacia a ti se pueden producir, por ello pasar desapercibido y no generar mal ambiente.
       Para concluir, plantea la comida de empresa como un reto a superar, porque situaciones complicadas con los compañeros en la empresa vas a tener, tómalo como un entrenamiento para cuando vengan los problemas de verdad,
                                                 saludos y felices fiestas
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Día de estreno, momento difícil para el empleado.

      Tras la semana extraña a causa del puente se vuelve a la normalidad, por poco tiempo, ya que la fiestas están cerca. He vuelto a mi supermercado habitual para hacer la compra de la semana después de estar cerrado unos días por reforma. Me ha llamado la atención lo que he visto, no como han diseñado el nuevo “super”, que está muy bien, sino por los empleados. Cómo se desenvuelven en su puesto después de un parón y además estar supervisados por gente que no pertenece a esa tienda.

    Para empezar, la visita del alcalde de la localidad no la ha guiado el jefe de tienda habitual (ya que conozco al personal de tanto ir a comprar) sino que ha sido algún jefe de zona, pero el que siempre está allí ni ha aparecido, bueno si, para despedirlos.

   Otra sensación que he captado ha sido el nerviosismo de los empleados, siendo la tienda la que siempre han estado. Ya no se si era por el leve cambio de ubicaciones en productos o porque los clientes no sabían donde estaban algunos productos y preguntaban, normal después de la renovación.

    En la línea de cajas, las cajeras estaban bajo la vigilancia de dos compañeros, externos a ese supermercado, pero de la empresa, para que la fluidez en el cobro a los clientes fuera efectiva. Lo crítico es que en ningún momento han intentado prestar ayuda, sino que, comentaban los errores a la cajera y además transmitían que debían decir a los clientes respecto algunos cambios, en fin mucho estrés. Delegaban el paso de información cuando ellos también pertenecen a la empresa, aunque no estén en su zona habitual. A todo esto le sumo el sistema nuevo de paso por caja en los productos, más complejo, pero sí más informativo para el consumidor.

  Por otro lado, dos trabajadores comentaban las dificultades del sistema para arrancar ese primer día y se alegraban de haber podido solucionar los problemas, saliendo de una situación complicada.

   Como en cualquier estreno hay nervios y agobio, en la mayoría de organizaciones las plantillas están más que preparadas para superar días así, ya que cuentan con experiencia, por el tiempo que llevan en las tiendas. Pero no hace falta aumentar ese malestar incluyendo personal externo a esa tienda, aunque pertenece a la organización, para supervisar, al menos solidaridad y ayuda por el bien del desarrollo de las tareas.

   No hay que entorpecer a los compañeros, aunque sean días decisivos, sino solidarizarse en momentos complicados, porque seguramente, esos “vigilantes” han sido vigilados con anterioridad y si han recibido ayuda, bien agradecidos estarán.

   En resumen, hay que hacer equipo allá donde vayas, aunque no sea tu puesto de trabajo habitual, debes sembrar compromiso y ayuda, para recoger buenas actitudes y implicación. Seas del equipo A o del B eres del mismo conjunto, donde compartes los mismos objetivos, por ello se más solidario en el trabajo, te lo agradecerán.