¿Cómo y cuándo pasar de las palabras a los hechos?

   Los líderes de equipo dirigen a su grupo muchas veces influenciados por su manera de ser: conversador, escuchar, diplomáticos, arrogantes, sobrados, orgullosos, viejas glorias, vendedores de humo, problemáticos, exigentes. Cualquier cualidad que define tu carácter se transmite en cómo vas a dirigir a tu grupo. Desde otro punto de vista, seguro que sabes cuando hay que pasar de las palabras a los hechos, tomar medidas, adoptar decisiones que sean reales.
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Cuando…

  Seguro que te das cuenta, ese momento exacto que tienes que cambiar tu forma de actuar, pasar del diálogo a la acción, esa situación se ve venir, porque antes de llegar hay etapas que vas quemando y por las que pasas advirtiendo e informando.
   Si te ocurre con un empleado, la ocasión aparece cuando éste no hace caso a tus recomendaciones y consejos, no atiende a lo que le dices, te torea y pasa de ti. Por tanto debes plantarte y dejarle claro que se acaban las tonterías, que esos privilegios que se cree que tiene no son reales, que es uno más del equipo. Decirlo de otra manera “ponerle las pilas”
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Como…

   Directa y clara, esas son las claves, sin dudas, que te entiendan a la perfección, que no se puede continuar así.  Ya sea a nivel grupal o individual exigir que no se debe seguir por ese camino, llamar la atención, con un tono duro y autoritario si se da el caso. El objetivo es que te tomen en serio, que sean conscientes de la gravedad de la situación.
   Si el problema es individual exigir un cambio de actitud inmediata, explicando el mal clima que genera con ese comportamiento y sacar un compromiso por parte del empleado para que no vuelva a ocurrir.
  Para acabar, los tiempos los marcas tú, el procedimiento que consideres que es más adecuado, el resultado que buscas es atajar una situación que se puede descontrolar, un comportamiento que puede infectar la estabilidad del grupo.
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¿Asistir o no a las comidas de empresa?

      Estamos en días estresantes y con muchos compromisos, cenas y comidas familiares, quedadas con amigos, comidas de empresa, un sinfín de actos que al final agotan. Voy a centrarme en los últimos, cenas o comidas de empresa. Como te adelanté en una publicación anterior, ¿es conveniente ir a una comida de empresa? ¿aguantar al compañero que te hace la vida imposible todo el año? ¿permitirás las gracias de tu jefe cuando en un dia normal no se puede ni hablar con el? y el momento de la exaltación de la “amistad” ¿estás dispuesto a que te digan lo bueno que eres?. Son situaciones que se repiten en una reunión con los compañeros de trabajo, ¿hay que asistir o no a la comida de empresa? si lo haces debes estar dispuesto a padecer ciertas actitudes que en condiciones normales no harías y si no vas, puede que seas el comentario por haber huido de ese compromiso.
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    La fuerza para sobrellevar estas obligaciones es la actitud con la que te enfrentas, si vas dispuesto a pasárselo bien y no hacer caso de lo que digan lo harás, pero si antes de entrar ya estás mosqueado puede que acabes bastante mal al final del día.
    Tolerar ciertas situaciones en este día dicen mucho de ti, por el bien de los demas, asi el equipo no sufre desgaste a causa de la diferencias que tienes con algún compañero. No aproveches el día para decir cosas que no dirías en un día normal. Por tanto cumple con los compañeros y no generes malos rollo en un día para divertirse entre todos.
    Es complicado pasar el mal rato de la comida pero si lo haces de la mejor manera posible te servirá para resetear todo lo acumulado durante el año y empezar con energía renovada. Si por el contrario no guardas buenos recuerdos de esa reunion te seran un lastre durante un tiempo; comentarios, miradas, actitudes hacia a ti se pueden producir, por ello pasar desapercibido y no generar mal ambiente.
       Para concluir, plantea la comida de empresa como un reto a superar, porque situaciones complicadas con los compañeros en la empresa vas a tener, tómalo como un entrenamiento para cuando vengan los problemas de verdad,
                                                 saludos y felices fiestas

Día de estreno, momento difícil para el empleado.

      Tras la semana extraña a causa del puente se vuelve a la normalidad, por poco tiempo, ya que la fiestas están cerca. He vuelto a mi supermercado habitual para hacer la compra de la semana después de estar cerrado unos días por reforma. Me ha llamado la atención lo que he visto, no como han diseñado el nuevo “super”, que está muy bien, sino por los empleados. Cómo se desenvuelven en su puesto después de un parón y además estar supervisados por gente que no pertenece a esa tienda.

    Para empezar, la visita del alcalde de la localidad no la ha guiado el jefe de tienda habitual (ya que conozco al personal de tanto ir a comprar) sino que ha sido algún jefe de zona, pero el que siempre está allí ni ha aparecido, bueno si, para despedirlos.

   Otra sensación que he captado ha sido el nerviosismo de los empleados, siendo la tienda la que siempre han estado. Ya no se si era por el leve cambio de ubicaciones en productos o porque los clientes no sabían donde estaban algunos productos y preguntaban, normal después de la renovación.

    En la línea de cajas, las cajeras estaban bajo la vigilancia de dos compañeros, externos a ese supermercado, pero de la empresa, para que la fluidez en el cobro a los clientes fuera efectiva. Lo crítico es que en ningún momento han intentado prestar ayuda, sino que, comentaban los errores a la cajera y además transmitían que debían decir a los clientes respecto algunos cambios, en fin mucho estrés. Delegaban el paso de información cuando ellos también pertenecen a la empresa, aunque no estén en su zona habitual. A todo esto le sumo el sistema nuevo de paso por caja en los productos, más complejo, pero sí más informativo para el consumidor.

  Por otro lado, dos trabajadores comentaban las dificultades del sistema para arrancar ese primer día y se alegraban de haber podido solucionar los problemas, saliendo de una situación complicada.

   Como en cualquier estreno hay nervios y agobio, en la mayoría de organizaciones las plantillas están más que preparadas para superar días así, ya que cuentan con experiencia, por el tiempo que llevan en las tiendas. Pero no hace falta aumentar ese malestar incluyendo personal externo a esa tienda, aunque pertenece a la organización, para supervisar, al menos solidaridad y ayuda por el bien del desarrollo de las tareas.

   No hay que entorpecer a los compañeros, aunque sean días decisivos, sino solidarizarse en momentos complicados, porque seguramente, esos “vigilantes” han sido vigilados con anterioridad y si han recibido ayuda, bien agradecidos estarán.

   En resumen, hay que hacer equipo allá donde vayas, aunque no sea tu puesto de trabajo habitual, debes sembrar compromiso y ayuda, para recoger buenas actitudes y implicación. Seas del equipo A o del B eres del mismo conjunto, donde compartes los mismos objetivos, por ello se más solidario en el trabajo, te lo agradecerán.

Relación entre equipos deportivos y grupos de trabajo.

      El fin de semana pasado fue la cena anual del club de mtb que soy socio, una reunión de compañeros que comparten una misma afición, la bicicleta de montaña. Ese día era importante para todos; la primera convivencia de los socios mas nuevos, la entrega de premios de las marchas internas, un buen momento para compartir vivencias de este año. Había caras conocidas y otras no tanto, a veces confundes compañeros porque tienes la costumbre de verlo con la equipación de bicicleta y casco, por tanto cambia su aspecto. Pero en definitiva una jornada para disfrutar.
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     Lo que me ha llevado a escribir este articulo es los valores que comparten  un club de mtb y los de un equipo de trabajo de cualquier organización. Estos equipos comparten una serie de aspectos que enriquecen la convivencia y el entendimiento entre sus miembros. Estas cualidades son las siguientes:
  • Compañerismo; esencial en cualquier trabajo en equipo y en el club es un valor muy establecido.
  • Competitividad; no falta en ningún club deportivo o grupo de trabajo, buscando la mejora continua, marcando objetivos y ayuda a superar obstáculos.
  • Ayuda: importante en cualquier ámbito de la vida, en este caso clave para crecer como personas y cultivar ese compañerismo antes comentado.
  • Un mismo propósito, disfrutar de lo que se hace en ese momento, por un lado la bicicleta y en las organización el trabajo diario.
  • Solidaridad y respeto, cualidades que define a las personas y que se comparten tanto en un club como en un grupo de trabajo.
   Cada uno de estos factores es complementario con los demás, es decir, que el desarrollo de uno significa el de los otros también avanzan. Otras cualidades que podría destacar desde esta perspectiva sería; la creatividad, la motivación por superarte y por supuesto el liderazgo colectivo, un club
(equipo) unido es una potente máquina preparada para superar dificultades.
    En las carreras es cuando todos estas cualidades se manifiestan, la competitividad entre compañeros pasa a un segundo plano y se convierte en apoyo por quedar delante de los otros clubs, la ayuda imprescindible para seguir el ritmo en carrera cuando no podemos. Por supuesto la solidaridad cuando aparecen los problemas mecánicos, todos unidos con una misma misión, llegar a la meta. Hay algo que no he comentado y no por ello menos importante, compartir las experiencias y conocimientos sobre lo que sea; alimentación, mecánica, técnica, etc, así se aprende y enriquece a la gente.
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  Al final solo he destacado unas pocas características que comparten un club o equipo de trabajo, pero te he dejado algunas ideas de lo que para mi representa un club y por semejanzas un equipo en el trabajo, no por ser menos importantes, sino porque tienen mas que ver a nivel personal.
  Si eres socio a un club o equipo, el sentimiento de pertenencia lo tendrás muy presente y todos estos valores son lo que te hacen desarrollarte y crecer como persona.

¿Que tipo de relación tienes con los compañeros fuera del trabajo?.

         Ayer fue mi cumpleaños y como es de esperar me llovieron las felicitaciones: amigos, familia y compañeros de trabajo. Todo la gente que te conoce y gracias al facebook 😛 se acuerda de ti jeje.  Te lo digo porque ¿que tipo de relación tienes con los compañeros fuera del trabajo?.
            Desgraciadamente mi trabajo es de temporada (me gustaría que fuera todo el año) y estamos un tiempo parados, no tienen relación con el equipo de trabajo, pero con algunos mantienes el contacto durante ese parón, incluso ha surgido una pequeña amistad gracias a trabajar juntos. Eso si, no te voy a engañar, hay compañeros que prefiero no verlos hasta que volvemos a empezar otra vez, porque es complicado entendernos en el puesto de trabajo, ya sea por el carácter, actitud o personalidad, difícilmente puedes tener una relación fuera de él.

                  REUNIONES INFORMALES

      Hay secciones de mi trabajo que cuando están fuera de campaña suelen verse a menudo, ya sea para almorzar, jugar al baloncesto o irse de comida. Sin embargo, en otros departamentos la gente está deseando tener vacaciones para no ver a más de uno y verse con aquellos que mantiene una mejor trato.
        Por supuesto, hay un encuentro donde se promueve el buen rollo y se hace muy a menudo en España, ésta es la cervecita después de la jornada laboral, es importante para mantener las relaciones vivas en el trabajo y limar asperezas, donde en un tono distendido puedes comentar aspectos del día o simplemente desconectar de la rutina, sin agobios ni presiones.

                 BENEFICIOS DE LA CONVIVENCIA

      La convivencia fuera del trabajo fomenta aspectos como el compañerismo, el sentido común, el diálogo sin tensiones, el entendimiento entre todos, conocer a tus compañeros desde una perspectiva diferente, compartir preocupaciones de la vida diaria, encontrar puntos en común sobre aficiones, hobbies, etc. Estas reuniones informales aportan mucho cuando se está en el entorno laboral, crean unión en el equipo de trabajo.
     Existen empresas donde potencian convivir al personal fuera del entorno laboral de diferentes maneras; a través del deporte, como ligas de empresas o partidos de fin de semana, también la convivencia entre los familiares de los trabajadores es importante, ya que para un empleado un pilar importante en su desarrollo es la familia, si además conocen el ambiente donde trabajas a ti te aporta tranquilidad.
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    No creo que esta unión que tienes con la gente fuera del trabajo influya en el desarrollo de tus responsabilidades dentro de él, la amistad y el trabajo se deben separar, pero no significa que no puedan ser compatibles. Si tenéis claro el lugar que ocupa cada uno en su puesto laboral este tipo de afinidad fuera del trabajo viene bien, en el sentido de que el equipo será más compacto para solucionar situaciones difíciles, más fácil llegar a un punto de encuentro entre todos, ya que más o menos conoces cómo piensan los demás.
     Puedes entender ciertas actitudes de un compañero porque a lo mejor no está pasando un buen momento en el plano personal. Todo tipo de relaciones personales sanas suman beneficios, al final todos somos personas y tenemos que compartir espacio durante mucho tiempo, la mejor manera es conocerse y entenderse disfrutando del tiempo que estás en contacto.

Veteranía y juventud en una plantilla. Características.

        Las plantillas en las empresas se puede parecer a los deportes de equipo, es más, son similares porque actúan igual, pero de trabajo: llegando a los objetivos establecidos y consiguiendo las metas, se puede considerar una victoria al igual que en el deporte. En la configuración de esa plantilla interactúan varios perfiles de gente.
       Lo más beneficioso no es el perfil personal de cada empleado sino la actitud e implicación de cada uno en el trabajo. Las características que tiene cada equipo de trabajo cada uno representa su rol, los veteranos de una manera y los jóvenes de otra, la misión de buen líder es combinar estas personas de la mejor manera posible, conseguiremos una equipo bien compacto y con una misma visión. Cada grupo de trabajadores aporta una serie de ventajas e inconvenientes:
  • Veteranos: son personas que llevan muchos años en la empresa, por tanto conocen su trayectoria y la reputación que tiene, es difícil que se les engañe planteando situaciones que no son reales, ya que su antigüedad les permite haber vivido muchas contextos parecidos y conocen los síntomas, saben cuando se está en un momento difícil o cuando no. Aportan un nivel de experiencia adquirido por los años, gracias a su trabajo rutinario parece que todo sea más fácil. Este tipo de personas no tiene tendencia a ponerse nervioso en momentos de estrés, ya que esos años les hace tener serenidad cuando los nervios salen. Un inconveniente que veo, es que cuando hay que aportar nuevas ideas, son más reservados, les cuesta cambiar algo, ya que han trabajo de la misma manera durante mucho tiempo y eso supone salir de la zona cómoda. O si se quiere implantar algo nuevo son algo reticentes a aceptarlo. Es normal este comportamiento ya que durante muchos años han hecho las cosas de una forma y se resisten al cambio. Pero en resumen, tener un porcentaje de veteranos te supone que guíen a las nuevas generaciones y su equilibro con ellos es importante.
  • Juventud: cuando digo juventud no tiene porque ser gente joven en edad, sino que su antigüedad en la organización es menor. Al llevar poco tiempo en la empresa son más fáciles de convencer o venderles ideas que no se ajustan a la realidad, aunque se den cuenta. Suelen estar más despiertos y se interesan por la actualidad de la organización, en mucha casos su implicación es total, la preocupación por su futuro va ligada al camino que la empresa lleve. Son más resolutivos aunque les cuesta empezar, su aporte en mejorar los procesos de trabajo se hace mas rápido, por tanto pueden equivocarse con mas frecuencia. En situaciones de estrés suelen quedarse parados, la falta de capacidad de decisión y los nervios traicionan muchas veces, tienen miedo a la equivocación. Hay algunos que son esclavos de las “medallas”, el quedar bien ante los jefes sin mirar cómo perjudica a los compañeros. Egoístas en busca del reconocimiento y el favor de los demás. 

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    Mantener la estabilidad entre veteranos y jóvenes es fundamental para la buena marcha del equipo de trabajo. La combinación entre ellos debe ser proporcionado, porque si hay muchos jóvenes y pocos veteranos pueden surgir carencias, al igual que si hay muchos veteranos y pocos jóvenes. Por ello porcentaje de cada uno será nivelado, teniendo en cuenta de que en cada grupo hay perfiles diferentes de personas.
    Como he dicho al principio, tener un camino trazado en varios aspectos; objetivos, metas, productividad, rutinas de trabajo, características donde puedas acotar el desarrollo del grupo de trabajo. A partir de aquí incentivar la participación, apoyar las ideas que sean beneficiosas para todos, buscar consenso en el desarrollo de tareas, trabajar con la ideas de que son todos del mismo equipo, es decir que llevan el mismo escudo, independientemente de cual es tu puesto de trabajo. Que se apoyen unos con otros, inculcar la solidaridad en el trabajo, su compenetración es básica para avanzar en nuevos retos.
   En resumen, la combinación entre jóvenes y veteranos es un arma de doble filo, si sabemos gestionar cada grupo de una manera independiente y unirlo con éxito, resultara  un equipo cohesionado y compacto. Pero si por otro lado, saltan diferencias y disputas entre ellos, no sabemos actuar con determinación y claridad, tendrás un polvorín que en cualquier momento puede estallar. Aplicar el sentido común en muchos casos te supone ver las cosas desde una perspectiva más clara y no perderte en la confusión.

Vacaciones que no te esperas.

       ¿Qué sensación tienes cuando todo tu entorno está deseando tener vacaciones?, creo que agobia un poco que todos estén con la misma canción. Pero ¿que pasa cuando te fuerzan a coger unos días de descanso? ya no se piensa igual. Es un sabor agridulce, está claro que a todos nos gusta estar de vacaciones, que sean para descansar, que no vengan por problemas en la producción, índices en las ventas o cualquier otro motivo que nos haga parar a la fuerza. Eso significa que algo no va bien. Se ha planificado mal o los objetivos no se han cumplido, las expectativas no han salido correctamente, muchas razones por las que puedes tener un parón en tu trabajo sin darte cuenta.
          A mi personalmente me gusta trabajar, porque como la gran mayoría hay que llegar a final de mes. Otra de las razones es que me siento muy útil haciendo el trabajo que hago, me lo paso bien en mi puesto. Por eso no entiendo a las personas que quieren irse de forma inesperada porque están quemados, cansados o saturados.
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          Con esta actitud por parte de los trabajadores se instala un ambiente raro en la empresa; incertidumbre, miedo, pasotismo, tensión, frustración son algunos factores que se pueden detectar. Intentaré hacer una clasificación del tipo de personas que me encuentro dentro de un entorno así:
  • Primero están las personas que desean irse nada más empezar y repiten la misma canción durante todo la campaña laboral, aquellas que no aportan nada y solo crean desasosiego, tienen una desgana instalada en su actitud. Se dedican de ir de un lado a otro predicando su idea para causar la mayor confusión posible. Curiosamente son personas que llevan mucho tiempo en la empresa, pero que llegada una edad no les importa nada o no tienen preocupaciones si se van de vacaciones, más tiempo libre para hacer lo que quieran. Quiero destacar que esta clase de trabajador son los que cuando los llaman por una urgencia en la empresa en periodo vacacional ponen pegas porque tienen que ir, ah eso sí, si no los llamas se quejan de porque no has contado con ellos, en definitiva, “ni comen ni dejan comer.”

 

  • Después están las que les da igual todo, si hay que irse se van, si hay que quedarse pues bien, su preocupación es que los dejen tranquilos, día que trabajan uno más que cobran. Normalmente son empleados que tienen asumido que no pueden hacer nada para cambiar la situación. Son el blanco de los comentarios de los compañeros del anterior apartado, los que sufren el cansancio y pesadez de escuchar siempre lo mismo, pero que no bajan su rendimiento productivo pese a tener que aguantar actitudes negativas a su alrededor.

 

  • Y por último los que se preocupan por todo, porque no tienen otro trabajo, la situación personal es complicada y necesitan trabajar o simplemente les gusta lo que hacen en esa empresa. Normalmente el perfil de estos trabajadores suelen ser jóvenes, con una media de años en la empresa considerable como para saber qué está pasando. Sensible a la situación de la organización se sienten especialmente implicados con la empresa, haciendo todo lo posible por la mejora de ésta y cuando se les necesita no dudan en acudir, aunque a muchas veces no son bien valorados, sufren (desaprovechados por parte de la empresa) unas expectativas equivocadas.

 

Cualquier perfil de persona nos podemos encontrar ante la situación de irse al paro, no trabajar durante un tiempo por obligación. Ante todo mantener la calma y desarrollar las tareas de la mejor manera posible. Intenta aportar a la empresa no restar, al final tu estado depende de cómo gestiones personalmente esta etapa complicada que te ha tocado sufrir.