Personas simpáticas o antipáticas, secas o estiradas.

     ¿Te resulta familiar alguno de los adjetivos del titulo? ¿los has escuchado en una conversación?. Casi con seguridad al menos uno de ellos te lo han dicho alguna vez. Calificar o en este caso descalificar rompe el clima de trabajo, se vuelve confuso y enrarecido. Pero, suponiendo que vas al trabajo con buena actitud y con una predisposición a poder desarrollar tu trabajo correctamente, ¿has sido antipático, te has mostrado seco o cortante?. Te puedo asegurar a que si, admito que durante la jornada laboral es complicado tener la sonrisa en la boca, ya sea por la cantidad de trabajo, que requiere concentración, o por el trabajo repetitivo que haces. Esta actitud tan adversa también sale cuando el ritmo se vuelve agobiante y estresante. Otra pregunta que me hago ¿al trabajo vas a hacer amigos, agradar o simplemente a trabajar?. Hay una delgada linea entre compañeros de “curro” y amigos, por tanto esa linea se confunde entre amistad y trabajo, pero este tema lo dejo para un próximo articulo.
    El trato con mucha gente durante tu jornada laboral a veces es agotador, si ademas eres comercial, representante o estas delante al público en un negocio donde supuestamente tienes que estar con la sonrisa en la cara todo el día, es muy difícil conseguirlo, aunque aquellos que viven con pasión lo que hacen no les supone gran esfuerzo, cuando nadie les mira han tenido algún momento de rabia contenida.
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  La relación con varias personas a lo largo del día  con intereses diferentes y peticiones de todo tipo, hace que no tengas claridad de como atenderlos. Puede que pierdas la paciencia, pero siempre con respeto y educación. Tengo que decir que ellos no tienen la culpa de tus cabreo o rabietas. Es inevitable tener uno de esas situaciones en las que te vuelves un “borde” y todo se nubla a tu alrededor. Lo que puedes hacer es identificar cuando estas actuando de esa manera y minimizar las repercusiones, aunque las circunstancias no ayuden, ese momento malo pase lo mas rápido que puedas, paraaa¡¡¡ vuelve a coger aire, respira y ordena tus pensamientos.
   Si te pasa con  un cliente delante, pide un momento, sal a por un vaso de agua, levántate y si tienes que ausentarte unos minutos, ves donde quieras: al baño, a la terraza, que esperas una llamada, cualquier motivo que te haga desaparecer para pasar ese momento de “mala leche” que te ha venido.
    En mi caso el goteo de gente pidiendo lo mismo y contestándoles de la misma manera se convierte en automático,  unas veces con mas alegría, otras con menos, en alguna ocasión hago que nos los veo, falta de educación, podría ser, lo admito, prefiero irme que no decirlo con malas formas, no todo el mundo tenemos una gran paciencia. A veces no hace falta que diga algo, solo con que me vean la cara ya saben lo que pienso.
     Parece que están en una carrera de relevos, se ponen de acuerdo para pedirte lo mismo cada 5 minutos. Lo has explicado 6 veces y todavía siguen sin entenderlo, a todo esto te entorpecen en el desarrollo de tus tareas y provocan que te retrases.
    Todo esto se relaciona con el tipo de personalidad que tienes, o la que adoptas en tu trabajo. Si eres dialogante tienes mas capacidad para aguantar, si por el contrario te irritas con facilidad te costará mucho superar este tipo de situaciones. Los nervios no ayudan, así que tómalo con filosofía  intenta no caer muy a menudo en este tipo de circunstancias, si hay que pedir una disculpa, hazlo. Que no te desvíen de tu camino para realizar un buen trabajo.
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Trabajar bajo estrés y presión.

       Durante el año o en la jornada laboral de 8 horas se producen picos de trabajo, donde te cuesta mantener el ritmo para realizar las tareas. Tienes la sensación de que no llegas hacer todo lo que te propones, es cuando en ese momento surgen los agobios y se presenta el estrés. Los nervios afloran, no te permiten seguir y si lo haces, es con dificultad, aparece la inseguridad, el mal humor se hace presente, entras en una espiral que no lleva a un buen final.
     Te voy a comentar las sensaciones por las que pasas cuando estas agobiado por la gran cantidad de trabajo. Momentos en los cuales es esencial mantener la calma. Como debes responder a situaciones críticas, tanto en tareas como tu relación con los compañeros.
     En todos los equipos de trabajo es complicado mantener el equilibrio en la designación de tareas a cada miembro, unos pueden tener más y otros menos. Alguno será más rápido y otro no tanto, al final esto influye en la estabilidad del grupo y su capacidad de superar momentos difíciles. Estos momentos se caracterizan por:
  • Nervios: aparecen cuando no se llega a los objetivos, no se consigue la productividad o la entrega en la fecha prevista. Antes de que salgan hay anticiparse a esos momentos y diseñar un sistema que permita su gestión y control.

 

  • Responsabilidad: en situaciones de mucho trabajo, la responsabilidad de cada acción es más relevante, hay que asumir los errores y llegar a un punto de unión para evitarlos. El líder de equipo debe asumir la responsabilidad total del conjunto para que sus trabajadores ganan en tranquilidad y así quitar de preocupaciones.

 

  • Seguridad en el trabajo: importante aspecto. En situaciones de agobio, con tal de llegar a realizar los trabajos pendientes, perdemos el sentido común en algún momento. Haces tareas poniendo en riesgo tu integridad física y corriendo riesgos que no llevan a nada, porque el único perjudicado serás tú. Por tanto, seguridad ante todo.

 

  • Trabajo en equipo: las relaciones durante momentos que se complican se tensan.“Si tu no haces esto yo no hago lo otro”,  “eso no es mi trabajo”, son frases que alguna vez has oído. Lo único que hacen es romper la unión del conjunto, es lo peor que puede pasar. Un equipo de trabajo que en momentos complicados no sabe apoyarse unos a otros, está condenado a fracasar. Sin embargo otro que sepa gestionar el trabajo bajo presión, saldrá más reforzado y unido.
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           En las empresas estas situaciones se repiten a menudo, por la presión que se ejerce sobre los trabajadores para llegar a completar los trabajos pendientes. Si no eres una gran multinacional y tu rendimiento depende del trabajo diario, no puedes bajar los brazos. Ante este panorama, saber actuar de un modo correcto influye, pero es más importante tener un sistema de actuación, no escrito, para superar el estrés y todo lo que perjudica a la plantilla. Cabe destacar que si los mandos están a la altura y tienen experiencia en la gestión de personal no será difícil conseguir los objetivos.