¿Cómo detectar y solucionar las quejas en el equipo?

       No hace mucho que leí un articulo sobre las quejas y habia una idea clara, que si una persona con buena actitud y pensamiento positivo se relacionaba con otra donde la queja era su rutina, al final las neuronas espejo que tenemos copian ese comportamiento, nos infecta y nos volvemos quejicas.       
 
     En todas las empresas hay quejas y sobretodo “quejicas”, ese perfil de empleado que no está de acuerdo con nada, que no para de sacarle pegas a todo y que en definitiva no está contento con nadie.
 
     La queja es un virus que se propaga rápidamente y sin darnos cuenta infecta muchos elementos de una plantilla. Los lamentos influyen mucho en el clima laboral y si además se trabaja con presión no es buen acompañante.
 
     El “quejica” suele expandir ese malestar por todo el equipo de trabajo y sin quererlo se carga la mochila de preocupaciones de más no atendiendo aspectos importantes de su trabajo, suele meterse en todos los asuntos para entorpecer las conversaciones. Esa inquietud puede traspasarla a los compañero sin darse cuenta y provocar discusiones sin sentido. 
 
    Reñir es otro elemento que aparece con las quejas y en el puesto de trabajo es normal por la manera diferente que tenemos de ver las cosas, siempre que sea de una forma constructiva para mejorar los procesos es bienvenido, pero si se hace por dañar al compañero no es adecuado seguir por ese camino.
 
      Un factor determinante en las relaciones entre empleados son las malas contestaciones, consecuencia de las quejas; puntos de vista, reparto de responsabilidades, ejecución de tareas pueden ser los temas que provoquen esas respuesta con intención molesta.
 
      Todo esta acumulación de tensión y nervios se traduce en la pérdida de concentración y los posibles errores. Fallos en cualquier sentido, pero los de mayor importancia son relacionados con el aumento del riesgo de accidente por descuidos y falta de seguridad.
 
       La queja es un mal que está en el ambiente, que si se le da importancia puede influir de manera negativa en los equipos de trabajo. Si por el contrario cuando salta una se  debe valorar y analizar, intentando hacer lo posible por resolverla será mejor,  si no se puede hacer nada porque no es de nuestra competencia no darle importancia y considerarla un factor de distracción dentro de la rutina del grupo.
Anuncios

Trabajar en un festivo.

      Trabajar en festivo, seguro que te ha tocado alguna vez ir o por el contrario si eres afortunado nunca has ido un día feriado a trabajar.
 
       Ir a tu puesto de trabajo cuando la gran mayoría no lo hace tiene algo especial, no me malinterpretes, es una obligación ya lo se, una pu… también, pero ya que vas puedes fijarte en algunos detalles:
 
  • No hay nadie por la carretera, por tanto los atascos no existen.
 
  • Tampoco ves a la gente estresada, nerviosa y con ansiedad porque la hora de entrada se acerca y por eso puedes ir más tranquilo.
 
  • No te encuentras a la entrada de tu trabajo caras de cabreo, madrugón y resignación, porque como es mi caso, solo he ido yo, bueno y unos compañeros que ya están acostumbrados y por tanto no había malos caretos.
 
  • No hay jefes que te respiren a la nuca cada momento, tú te repartes el trabajo, te organizas y decides, sin más…
1b
      Se que lo que voy a decir suena a disparate, pero esta clase de días especiales como que tu productividad aumenta, el tiempo efectivo, de la otra manera en una jornada normal te pierdes en reuniones, proyectos y planificaciones, al final de la jornada, trabajo eficaz  0.
 
     Aquellos que están acostumbrados a trabajar días de fiesta, ya sea por el tipo de trabajo o porque lo tienen que hacer a la fuerza (sector servicios, sanidad, etc.) puede que su disposición en algunos casos sea de resignación, por supuesto, por no pasar un ese día entre la familia o descansar, pero aun así tienen buena actitud, quiero pensar, claro. Ese buen talante hace que se impliquen al 100% en sus tareas, más que otro día normal, porque no hay nadie presionando, agobiando y apretando.
 
     En definitiva, lo que quiero es que saques dos ideas claras de este planteamiento; la primera, que según la actitud que lleves a trabajar un día de fiestas se te hará más o menos amena la jornada y por otro lado analiza aquellos detalles que desarrollas esta tipo de jornada y los aplicas en un día normal.
               Gracias y un saludo……

Personas acomodadas Vs personas que buscan desafíos.

 

Lamentablemente en las empresas hay más personas acomodadas que de las que buscan retos. Lo que tengo claro es que acomodarse en un puesto de trabajo no tiene ningún beneficio para el que lo hace, bueno si, económicamente si es el caso.

  1

     No salir de la zona de confort en tu trabajo supone la misma rutina de trabajo todos los días y una monotonía difícilmente de llevar. Para tener esta actitud tienes que valer, tener un comportamiento pasivo sin sobresaltos es un aburrimiento, para la gente activa, con ganas de hacer su trabajo bien y superarse cada día este tipo de compañeros entorpecen y minan las motivaciones de los demás

   ¿Porque se lleva a este comportamiento? puede ser por dos motivos en mi opinión:

  • Por antigüedad en la empresa: llevan tantos años que nada les motiva para ir al trabajo, acceden su puesto como si fueran al recreo del colegio, sin otra cosa que hacer, pasan la mañana deambulando de aquí para allá sin otra cosa que hablar con los demás e interrumpirlos en el desarrollo de sus tareas, no adquieren ninguna responsabilidad, no están dispuestos a prestar ningún tipo de ayuda y solo esperan que llegue la hora para marcharse.
  • Por desmotivación o no complicarse: aquí se llega por haber recibido palos por todos lados, críticas, broncas todo tipo de maltrato, por tanto, en vez de demostrar y pelear por tus ideas (que es difícil) llegan a un estado de agotamiento psicológico que no quieren complicarse más, buscan las ventajas que tienen en su puesto (horarios, sueldos, distancia al trabajo) e intentan pasar las jornadas sin tropiezos.

    En el lado contrario se encuentran los que siempre están buscando objetivos complicados, personas a las que los retos y desafíos suponen sacar su mejor versión, claro está que no todos estamos preparados para trabajar bajo esa presión.

3

    Este perfil de trabajador hace que la empresa siga en movimiento, que no caiga en un letargo de comodidad, que el desarrollo de proyectos se concrete, no sean solo ideas en papel. Es también el que sirve de ejemplo a los demás, por su constancia e ímpetu en llevar las cosas hacia adelante y esa actitud se contagia.

     Destacar que esa energía que tienen también se agota sino ven participación por parte de los demás departamentos  o al menos implicarse en los proyectos que hay en común. Aunque es difícil que esa determinación que tienen estos empleados se agote sí que pueden caer en el desasosiego y descentrarse, aunque son fuertes en sus convicciones y siempre quieren llegar hasta la meta.

    Por ir acabando, estos dos tipos de trabajador son opuestos, tienen ideas diferentes y perspectivas contrarias de cómo ven el día a día de una organización. Pero esto no significa que no puedan trabajar juntos, hay maneras de encajarlos, pero eso te lo dejo para otro artículo.

Personas que se creen por encima de los demás en el trabajo…..

      Este tipo de personas abunda en las organizaciones, al igual que la clase de gente que te comentaba en el articulo anterior. Pueden tener rasgos parecidos las dos clases de trabajadores: el que se mete en todo y este, el que se cree por encima de los demás. Es cuestión de actitud en el trabajo, un comportamiento te lleva al otro e incluso a otros perfiles que te contare mas adelante.

 

Caminando por la calle sueles encontrar a gente que te mira por el encima del hombro o que se creen mas que tu, no haces caso y sigues, pero ¿que ocurre cuando esa forma de actuar se hace en el trabajo? supone una fuente de problemas y genera mal clima laboral.

4

Estas personas quieren codearse con los mandos intermedios o superiores e interpretar un papel protagonista por encima de sus compañeros de puesto. Pone en duda informaciones que le transmite el jefe de su equipo o en su caso el empleado que lo está formando, si es nuevo y prefiere no hacer caso a ninguno de los dos. Otro detalle que destaco  de este perfil son los beneficios que pretenden obtener en su lugar de trabajo, no centrándose en lo importante, que es el desarrollo de sus tareas.

 

También suele representar varios papeles durante la jornada, a veces va de víctima, se queja de la desinformación que le llega por parte de los encargados, en resumen, quiere desviar la atención hacia él para protagonizar el momento.

 

En este conjunto de trabajadores con esta “cualidad” quiero incluir a los “ayudantes de….” esos compañeros que por ser los asistentes de un alto mando se toman la licencia de mandar, opinar y exigir algo que está fuera de sus responsabilidades. Se creen superiores solo por estar en algún departamento con peso e importante dentro de la organización, su chulería y altivez crean un mal ambiente en la plantilla.

5

Han desarrollado la habilidad saltarse la jerarquía de mando y conseguir privilegios en la realización de tareas a través de la pena y el engaño. Son como duendes que van dando palos para ver que consiguen.

 

Es complicado combatir una conducta así si está muy interiorizada en esa persona, lo que se puede hacer es explicar seriamente los errores que comete y dejar claro que el encargado es su enlace más directo. Ante todo mostrar autoridad y seguridad en las decisiones que se toman, si se da el caso tomar medidas y explicar la situación a los superiores.

¿Cómo y cuándo pasar de las palabras a los hechos?

   Los líderes de equipo dirigen a su grupo muchas veces influenciados por su manera de ser: conversador, escuchar, diplomáticos, arrogantes, sobrados, orgullosos, viejas glorias, vendedores de humo, problemáticos, exigentes. Cualquier cualidad que define tu carácter se transmite en cómo vas a dirigir a tu grupo. Desde otro punto de vista, seguro que sabes cuando hay que pasar de las palabras a los hechos, tomar medidas, adoptar decisiones que sean reales.
 1

Cuando…

  Seguro que te das cuenta, ese momento exacto que tienes que cambiar tu forma de actuar, pasar del diálogo a la acción, esa situación se ve venir, porque antes de llegar hay etapas que vas quemando y por las que pasas advirtiendo e informando.
   Si te ocurre con un empleado, la ocasión aparece cuando éste no hace caso a tus recomendaciones y consejos, no atiende a lo que le dices, te torea y pasa de ti. Por tanto debes plantarte y dejarle claro que se acaban las tonterías, que esos privilegios que se cree que tiene no son reales, que es uno más del equipo. Decirlo de otra manera “ponerle las pilas”
2

Como…

   Directa y clara, esas son las claves, sin dudas, que te entiendan a la perfección, que no se puede continuar así.  Ya sea a nivel grupal o individual exigir que no se debe seguir por ese camino, llamar la atención, con un tono duro y autoritario si se da el caso. El objetivo es que te tomen en serio, que sean conscientes de la gravedad de la situación.
   Si el problema es individual exigir un cambio de actitud inmediata, explicando el mal clima que genera con ese comportamiento y sacar un compromiso por parte del empleado para que no vuelva a ocurrir.
  Para acabar, los tiempos los marcas tú, el procedimiento que consideres que es más adecuado, el resultado que buscas es atajar una situación que se puede descontrolar, un comportamiento que puede infectar la estabilidad del grupo.

¿Qué medios necesita un empleado para realizar su trabajo?

     La semana pasada te comentaba que me equivoque en mi trabajo, muchas veces somos humanos y caemos en el error. ¿Pero qué pasa cuando fallas por que te faltan medios para hacer tu trabajo correctamente?. Si no dispones de las herramientas adecuadas para poder realizar tus tareas como quieren que el rendimiento sea positivo, te encontrarás con obstáculos, dificultades y confusión sin posibilidad de salvarlos sino te dan instrumentos para evitar los fallos.
1
       Las necesidades en cada puesto son diferentes y por supuesto las herramientas; algunos dispositivos como pueden ser tablets, ordenadores, etc, son importantes, pero considero con más peso otras como pueden ser las siguientes:
  • Información clara y directa, por supuesto que no te confunda en el desarrollo de tu trabajo.

 

  • Capacidad de decisión, libertad para resolver problemas y buscar alternativas.

 

  • Resolución de dudas, cuando te surjan que algún mando te pueda ayudar y por supuesto dar soluciones.
      El trabajo tiene que salir y se tiene que hacer, sino hay medios se deben de exigir para poder ser eficiente, pero si tampoco nos los facilitan deberemos buscar alternativas, siempre y cuando tus competencias te lo permitan, no debes meterte en el área de otros compañeros y menos aun tus superiores. En definitiva, tú eres el responsable de lo que hagas para que las tareas se ejecuten. Que no deberia ser asi si se trabaja dentro un equipo unido y solidario.
      El apoyo de tus encargados es esencial para tener seguridad cuando haces tu trabajo, saber que te pueden resolver dudas y echar una mano cuando lo necesites. De todas maneras en cualquier problema debes tomar la iniciativa para aclararlo lo antes posible porque el tiempo es importante. Actua asi siempre y cuando comuniques a tus superiores la información necesaria para hacerlo y la decisión que vas a tomar, de esta manera te haces responsable del resultado pero con la aprobación de ellos.
      En conclusión, asumir responsabilidades y ganar seguridad en tu trabajo es gracias ha estar integrado en un buen equipo de trabajo, que tus jefes te apoyen lo máximo  posible y que te den cierta autonomía para realizar tu trabajo de manera efectiva. Ganarás confianza y podrás rendir a un máximo nivel.

Ayer me equivoque…

 Ayer me equivoque, así es, me invadió la sensación de haber metido la pata conmigo mismo por la manera que hago las cosas en el trabajo e incluso dudé de la capacidad de mi compañero para hacer ciertas tareas. Es un problema transmitir a los demás la misma exigencia que tienes para ti en el trabajo . Te ciegas en el resultado final y no en los factores o complicaciones que se tienen para llegar a ese resultado.
    Te explico: antes de acabar el turno deje unas indicaciones para hacer un trabajo específico, colocar un material en un sitio ya establecido. Cuando llegó a la mañana siguiente el material estaba en el sitio pero no el que yo había indicado, de primeras cabreo y a las 6 de la mañana, empezaba bien el turno. Hasta media mañana no salgo de mi indignación por no haberme hecho caso y ponía en duda la capacidad de comprensión de algún compañero a mis indicaciones. Cómo estamos cambiando el sistema de gestión en los materiales, me pongo a comprobar donde se ha ubicado ese material en sistema y porque. Después de verificar todos los movimientos me doy cuenta que me he equivocado, que ese material se puso ahí porque donde yo dije el sistema no lo permitía.
3
   Después de esta situación hay varias ideas que he sacado en claro para no volver a repetir errores:
  • Cada persona tiene una manera de hacer las cosas aunque el resultado sea el mismo
  • Permitirme fallar para aprender, la autoexigencia solo lleva al error sin valorar las alternativas.

 

  • No transmitir presión cuando comparto información respecto a la realización de tareas, es negativo para los demás.
  • Por supuesto evitar cabreos innecesarios antes de preguntar o revisar esas acciones.
  • No perder el tiempo en pensamientos negativos (media mañana dando vueltas al tema) atajar las dudas desde un primer momento.
  • Centrarse en el trabajo diario, ayer ya es tarde, es ahora y mañana.
  No hay nada mas humano que equivocarse, trabajar buscando la excelencia y brillantez requiere muchas equivocaciones para conseguir la eficiencia. Los errores te hacen aprender y moldean tus capacidades para enfrentarte a nuevos objetivos, así que siempre adelante y aprendiendo….